Introducción

La resiliencia es la capacidad de un sistema, trátese de un bosque, una ciudad o una economía, para manejar los cambios y seguir desarrollándose. Se trata tanto de la resistencia como de la capacidad de adaptación, la capacidad de convertir las conmociones y las alteraciones (como una crisis financiera o los cambios climáticos) en posibilidades de renovación y un pensamiento innovador. El pensamiento resiliente comprende el aprendizaje, la diversidad y principalmente comprender que las personas y la naturaleza están tan vinculadas que deben ser interpretadas como un sistema socio-ecológico imbricado por completo.

Sin duda, el ser humano ha cambiado el planeta con éxito para enfrentar las exigencias que plantea una población que crece rápidamente y tiene un mayor consumo. Pero los beneficios de esta reorganización del planeta tienen un precio. Actualmente es evidente y se reconoce, en general, que el uso de la biósfera (el sistema ecológico global que comprende a todos los seres vivos sobre la Tierra y en la atmósfera) que realiza la humanidad no es sostenible.

Para poder continuar viviendo y desarrollarse de una manera segura, la humanidad debe evitar los umbrales críticos en el clima y el ecosistema del planeta. El pensamiento resiliente trata acerca del aumento de los conocimientos sobre cómo podemos fortalecer la capacidad de manejar las consecuencias causadas por los cambios climáticos y otros cambios globales. Se trata de encontrar la manera de manejar acontecimientos y crisis inesperados e identificar la manera sostenible para el ser humano de vivir dentro de los límites del planeta.

Esta publicación está dividida en tres capítulos que presentan los caminos principales en el pensamiento resiliente y la investigación socio-ecológica. Con punto de partida en la investigación del Stockholm Resilience Centre se describe tanto la profunda huella que los seres humanos hemos dejado en la naturaleza como la manera en que podemos utilizar la creciente comprensión de las investigaciones resilientes para resolver los desafíos a los que nos enfrentamos.

El capítulo uno describe la compleja relación de dependencia mutua entre las personas y los ecosistemas en el planeta. El capítulo analiza el hecho de que prácticamente no hay ningún ecosistema que ya no haya sido influido por nosotros, los seres humanos, ni tampoco personas sin necesidad de ecosistemas y los servicios que proporcionan. Son demasiados los que parecen haberse desconectado de la naturaleza. Cambiar nuestra manera de pensar crea interesantes posibilidades para continuar desarrollándonos de una manera positiva en las futuras generaciones.

El capítulo dos nos lleva a través de “La Gran Aceleración” (The Great Acceleration) de la actividad humana y la influencia que ha tenido lugar desde el final de la II Guerra mundial. En la actualidad esta aceleración lleva a la humanidad  de manera peligrosa cerca de los límites del planeta, hasta el grado de que no puedan excluirse cambios abruptos del clima y el medio ambiente. Nuestra influencia es tan grande, que varios investigadores han propuesto que el período geológico actual debe rebautizarse y pasar de denominarse Holoceno a llamarse Antropoceno, la era del ser humano.

El capítulo tres ilustra la fascinante paradoja en la cual la enorme capacidad de invención que nos ha puesto en la situación actual también puede ser utilizada para que salgamos de ella.  Aquí se presenta también el concepto “innovaciones socio-ecológicas”: innovaciones que procuran encontrar nuevas maneras de reconectarnos con la biósfera y permanecer dentro de los límites sostenibles del planeta.